La conquista española del Perú en 1532 tuvo como consecuencia el fin de muchas formas estéticas precolombinas y la instauración de una nueva tradición basada en los cánones occidentales. Las nuevas manifestaciones artísticas jugaron un papel decisivo en la evangelización de la población nativa así como en la articulación de la sociedad colonial en su conjunto. Si bien el arte local se inspiró en modelos europeos, asumió en su madurez una serie de diferencias que le otorgaron carácter propio.